LA EDUCACIÓN EN LA DIMENSIÓN DE LO PÚBLICO: DEL GOBIERNO Y LA ORGANIZACIÓN DEL SISTEMA

 

 

Por Darío Balvidares

 

LEER PRIMERO LA PONENCIA DE LAURA MARRONE: EL CARÁCTER PÚBLICO DEL SISTEMA

 

 

 

Tomé, dos premisas de la ponencia de Laura:

·        Carácter público de las escuelas (yo agrego de la educación en general) como espacio de construcción de la subjetividad.

·        Dimensión de lo público como necesidad ética.

 

Estas dos premisas, que de manera dialéctica, son las que abren un espacio que posibilita un nuevo debate sobre lo que dimos en llamar: Dimensión Pública de la Educación.

 

El espacio público visto como territorio del Estado, del Estado como “administrador” de la Nación y como “organizador” del sistema; que para los fines de esta ponencia en particular y para la vida en general,  definiría como: minorías tramando el destino de los demás.

 

Esto es que los Asuntos Públicos son materia del interés privado; es decir, privatizados; es decir, secuestrados “públicamente”; para continuar con el proceso de acumulación que organizan las minorías que se organizan desde el Estado.

 

Es aquí donde, sintéticamente,  tomaremos el concepto elaborado por David Harvey de: acumulación mediante desposesión, para poder avanzar sobre la importancia de la Dimensión de lo Público en Educación. Dice Harvey: “Las promociones bursátiles, la destrucción premeditada de bienes mediante la inflación, el vaciamiento de activos mediante fusiones o adquisiciones, la promoción de niveles de endeudamiento que, incluso en países capitalistas avanzados, reducen a poblaciones enteras a un peonaje por endeudamiento sin mencionar el fraude corporativo, la desposesión de bienes (el pillaje de los fondos de pensiones y el diezmado de los mismos por los colapsos corporativos) por la manipulación de créditos y acciones. (...) La corporativización y privatización de activos, hasta ahora públicos (como las universidades) sin mencionar la ola privatizadora (del agua y los servicios públicos de todo tipo) que ha barrido el mundo, son indicativos de esta nueva ola de ‘cercamiento de los espacios comunes’ (...) La reprivatización de derechos comunes ganados en luchas pasadas ha sido una de las más flagrantes políticas de desposesión...

 

En una apretada síntesis, ya no se trata de la expansión del capital en el modelo de dominación tradicional sino que se trata de una máquina que funciona en doble vía: por una parte acumula ganancias encargándose de los asuntos públicos.  Por otra inscribe un imaginario, para el caso de la educación –pero que como vemos es extensivo a todas las demás actividades públicas, bajo el paraguas de la reforma del Estado- desde la razón instrumental.

 

Esto es que se re-organiza todo el sistema educativo en función de los intereses privados con los que el Estado confluye. Puesto que los cuerpos legales; las leyes que, como instrumentos didácticos, facilitan eso que llamamos: acumulación por desposesión.

 

El diagrama de lo privado sobre lo público es producto de las políticas de la reforma que llevan a cabo los organismos internacionales y las corporaciones empresariales travestidas para la ocasión con el eufemismo de organizaciones de la sociedad civil bajo el que se enmascaran fundaciones, ONGs y todo tipo de organizaciones de rapiña veintiunchesca, también avaladas, cuando no creadas por los autodenominados Organismos de Cooperación Internacional para que operen la privatización de la Educación Pública y por consiguiente a la construcción de una subjetividad dependiente.

 

Dos preguntas:

¿La educación es un Bien o un Derecho Inalienable?

 

Y en función de esta:

¿Continuamos discutiendo la educación desde una teoría económica y reformando la reforma o nos proponemos desarticular este modelo de apropiación educativa,  desde una pedagogía social, para un proyecto social alternativo, que se interponga a “pedagogía del opresor” y que incentive la participación activa de la población en los asuntos públicos, que fomente prácticas por la permanente defensa por los DDHH?

 

Veamos, junto a este proceso de apropiación de lo público, se desarrolla también un proceso pérdida de subjetividad sobre el hacer público y se genera una subjetividad dependiente del tipo: “yo no puedo actuar o no puedo decidir porque hay otros que están por sobre mí y que lo hacen” o como es lamentablemente, todavía, muy común en el sistema educativo escuchar: “por orden de la superioridad...”

 

Aquí llegamos a otra noción: que es la asimilación que realiza lo estatal de lo público, pero por razones de tiempo no nos detendremos en esto, sólo valga decir, para continuar con el tema y ejemplificar, que la educación es un espacio público que el Estado coopta de acuerdo con los intereses que tengan las minorías que traman nuestro destino para concretar sus fines.

 

Como resultado, la organización del sistema es jerárquica, una organización arborescente. Ahora bien: ¿puede educar para la democracia un sistema jerárquico que se asemeja más a la organización militar, policial o eclesiástica?

 

El histórico sistema jerárquico, ahora se puso al servicio de la pedagogía del Mercado y lejos de formar en la solidaridad, educa en el individualismo bajo la falacia histórica de que todos tenemos igualdad de oportunidades y que la escuela es “facilitadora” de enarbolar esos “valores”.

 

¿Cuál es el gesto institucional?

Seguir produciendo subjetividades adaptables y flexibles propicias para la reproducción indefinida de la exclusión y del “sálvese quien pueda”, lo que este sistema define como sujetos competitivos.

El gesto institucional se impone, entre otros factores, porque responde a un modelo de organización de tipo jerárquica.

 

Frente a esto, proponemos para el debate, salir del canon histórico de la organización educativa y buscar un modelo de organización que responda a una pedagogía de la participación, que propicie los valores fundados en la solidaridad social.

 

Claro, es tiempo y es una práctica cotidiana, pero ¿si organizamos el sistema educativo de otra manera...? Pensemos en la fábrica de cerámica Zanon, como un signo de una nueva relación con el trabajo; en principio, ya no hay patrones. Se puede trabajar en un espacio como una fábrica sin patrones: con una organización asamblearia en las instancias de decisión y luego cada sector, de acuerdo con la tarea, cumplimentando lo acordado.

Estoy siendo muy sintético.

Entonces, ¿se puede modificar la estructura y qué resultados produciría?

Un cambio en las prácticas educativas y por lo tanto en el gesto institucional promoverá la formación de una subjetividad en la práctica participativa en el camino hacia una pedagogía social.

 

Para no extendernos, tenemos una propuesta de Autonomía de la Educación Pública en la que la organización se realiza desde los centros educativos con plena participación, es decir que la potencia está en la base. Se crean  Asambleas Locales de Educación por cada Centro Educativo público, nacional, provincial, municipal o departamental, o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Cada Asamblea elige su representante para el Consejo Distrital y cada Consejo Distrital el suyo para el Consejo Jurisdiccional de cada una de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires, luego de cada Jurisdicción surge un representante para el Consejo Nacional de Educación. Todos los mandatos están sujetos a revocación por lo propios electores.

La propuesta contempla un sistema similar para la Educación Superior.

 

Para finalizar, la propuesta de autonomía consiste en que no sólo las decisiones respecto de las políticas se toman en el propio sistema sino que el anteproyecto del presupuesto se realiza en el propio sistema y el Congreso de la Nación se obliga a refrendarlo con no más de una diferencia del cinco por ciento.

 

En conclusión: Si grandes sectores de la población están dando cuenta de nuevas formas de relación no sólo con el trabajo, sino con el Medio Ambiente: pienso en Gualeguaychú y la resistencia a las pasteras; o en Andalgalá, Catamarca, y su resistencia a las mineras, o los eternos Pueblos Originarios que con su lucha nos enseñan que otra pedagogía es posible, en la defensa del espacio colectivo; es decir de la dimensión de lo público como una necesidad ética..  

 

Y como la Educación todavía es un asunto público; pues esta propuesta, de un Sistema Nacional de Autonomía de la Educación Pública, como tantas otras que tendremos que debatir por afuera de la agenda oficial; es el trabajo que se nos impone, para ir cubriendo el mapa de un proyecto social alternativo al capitalismo, es decir, al sistema de fragmentación y exclusión que se reproduce viralmente.

 

 

 NOTA: PONENCIA PRESENTADA  EL 6 DE MAYO DE 2006 COMO ACTIVIDAD AUTOGESTIONADA: “Aportes para el debate sobre la necesidad de Refundación del Sistema Educativo”, en el marco del Foro Mundial de Educación realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En este mismo sitio se ofrece el texto completo del Proyecto de Ley de Autonomía de la Educación Pública presentado por el Diputado de la Nación Carlos Tinnirello el 31 de agosto de 2005 y hasta la fecha nunca tratado.