LA OTRA CARA DEL “PROGRAMA ZAP”

 

José Forni

Director Escuela Nº 9 – D.E. 21

 

 

 

Es cierto que el atraso educativo potencia la postergación social de las personas de menores recursos y reduce las posibilidades de mejorar su situación.

El programa ZAP fue creado para solucionar el problema del atraso educativo pero si esa supuesta mejora se mide solamente por la baja del índice de repitencia no queda claro si realmente se mejoró el nivel de aprendizaje. Digo esto porque en algunos casos se ha promovido desde el mismo programa, el cambio de criterios de promoción, haciendo más laxos los mismos y “estirando” el tiempo de adquisición de contenidos.

Esto puede traer, y de hecho ha traído en algunos casos (hablo con conocimiento de causa) que los alumnos logren aprendizajes al final de tercer grado, cuando los tendrían que haber logrado en primero o en segundo, y se trata de aprendizajes tan básicos como la lecto-escritura. ¿Qué sucedería con esos alumnos si son promovidos a cuarto grado? ¿Con qué herramientas se enfrentarán a textos con mayor complejidad que en primer ciclo? ¿Habrá que modificar los criterios de promoción de todo el nivel? ¿Habrá que conformarse con que los alumnos realicen una mínima comprensión de textos o consignas recién en séptimo grado?

Cabe destacar que parte de la baja del nivel de repitencia se debe a que desde el programa se insiste en que los chicos sean promovidos automáticamente a segundo grado acompañados por su maestra.

La cuestión no es solucionar el atraso educativo atrasando los contenidos curriculares, porque de esa manera mantendremos y aumentaremos ese atraso. Lamentablemente se está en ese camino. Los fracasos en el nivel medio y en el acceso al nivel superior tienen que ver con esto. No estoy responsabilizando solamente al programa ZAP sino también a todos los intentos que hubo de “flexibilizar” las promociones y reducir los contenidos (por ejemplo, la política educativa de la provincia de Buenos Aires). No se reduce el atraso educativo, no se mejora la situación social, sólo “se esconde la basura debajo de la alfombra” de la baja del índice de repitencia.

El atraso educativo de las zonas carenciadas no se ha superado, la principal prueba de ello es la continuidad del programa ZAP. Pero no sólo no ha habido mejoras en los aprendizajes, sino que se han ampliado dichas dificultades, prueba de esto es que ya se está pensando extender el programa al segundo ciclo.

Como virtud del programa señalaré el trabajo con la diversidad (económica, social y cultural) y el refuerzo de la labor del educador público, no en su salario, claro, sino en el pago de un contrato a otro docente denominado comúnmente “Maestro ZAP” (Proyecto maestro + maestro). La temática de la diversidad se trabaja en las capacitaciones donde se brindan estrategias para la enseñanza de contenidos dentro del contexto de heterogeneidad.

El obstáculo que se puede presentar es “legitimar” dicha diversidad en lo que respecta a los contenidos, enseñando menos contenidos y posibilitando menos conocimientos en los contextos más pobres.

La diversidad es diferencia, el problema es cuando esa diferencia es desigualdad social y una propuesta pedagógica puede legitimarla a través del preconcepto que los chicos en situación de pobreza requieren un ritmo de aprendizaje más lento y una limitación en los contenidos a impartir, por lo tanto una “enseñanza diferenciada”.

            Habría que investigar el origen del financiamiento de este programa. ¿Serán organismos internacionales orientados por los países centrales? ¿Estará destinado a financiar una “educación pobre para pobres”?

 

 

¿CÓMO EVALUAR EL PROGRAMA?

 

            La única evaluación valedera es la que comprueba efectivamente lo que los chicos aprenden. Para poder hablar de los aprendizajes de los alumnos en base al programa de referencia se tendrían que tomar evaluaciones en los terceros grados, de lengua y matemática. Esto pondría en juego la continuidad del mismo, pero bienvenida sea dicha evaluación, porque sería al mismo tiempo una evaluación del programa ZAP y en base a los resultados de la misma reconsiderar ciertas propuestas pedagógicas.

            Pero dado que este año (2004) termina el nivel primario la cohorte de alumnos con que se iniciara el referido proyecto, sería interesante también evaluar a los chicos de los séptimos grados, porque la influencia de las propuestas pedagógicas implementadas en el primer ciclo siguen influyendo en todo el nivel. (1)

            ¿Estarán dispuestos los responsables del programa y de la Secretaría de Educación a afrontar esta propuesta de evaluación? ¿O culparán a los docentes por un posible fracaso?

 

 

EL ORIGEN DEL FRACASO EDUCATIVO

 

            A mi entender hay un error que muchas veces se reitera en los ámbitos educativos y es suponer que los fracasos en los aprendizajes se deben exclusivamente a incorrectas estrategias didácticas o a la mala implementación de algunas de ellas. Con este pensamiento se deja de lado la influencia innegable de factores socio-económicos. Por lo tanto no se puede afirmar que exista un programa pedagógico que solucione aquello cuyo origen no es exclusivamente pedagógico.

            Desde hace algunas décadas distintas gestiones educativas vienen manifestando un discurso que gira en torno a la mejora de la calidad educativa y al mismo tiempo en torno a la retención de los niños y jóvenes en las escuelas. Este punto de conflicto la mayoría de las veces se resuelve a favor de la retención a través de la flexibilización de los criterios de enseñanza y de promoción. Esto está subrepticiamente incentivado por las gestiones para mostrar su éxito por medio de valores estadísticos que nos indican el aumento de la retención y la baja de la repitencia. Aumento de la retención y baja de la repitencia, ¿a costa de qué?, del vaciamiento de contenidos. Luego, que no nos sorprenda el masivo fracaso que se está dando en los ingresos a las universidades.

 

EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO ÚNICO

 

            Ante las dificultades que presentan los alumnos, algunos capacitadores manifiestan que se debe a las resistencias de los docentes o a un supuesto “boicot” debido a un discurso paralelo opuesto al del programa. De esta manera culpan a los maestros por no implementar las estrategias y el marco teórico que es presentado como el único valedero. También se suele culpar a la escuela porque no se adapta a los cambios, no atiende a las diferencias o no es flexible. En definitiva las causas del fracaso quedan fuera del programa, el mismo no puede ser cuestionado, los saberes que se transmiten desde el mismo constituyen la “verdad pedagógica” probada no se sabe dónde, ni cómo, ni cuándo. Para algunos teóricos parece que hay una sola manera de enseñar y los alumnos tienen una sola manera de aprender.

 

 

LA SEGMENTACIÓN EDUCATIVA

 

            La implementación de estos proyectos especiales consolida y legitima las diferencias, “los chicos de esta zona que no tienen estimulación en sus hogares necesitan más tiempo para el aprendizaje de los contenidos” dijo una capacitadora para justificar la promoción automática de primero a segundo grado y la “flexibilización” de los criterios de promoción en los otros grados. De esta manera se instaura un nivel educativo de segundo orden, a propósito de esto ya existe una editorial que ofrece dos tipos de manuales para cada grado, uno para las escuelas privadas y otro para las estatales con contenidos acotados y “más sencillos” como dijo un promotor. Interesante discriminación cubierta con el manto de una teoría pedagógica y didáctica.

            El programa ZAP responde al conocido lema de la reforma educativa llamado “Equidad”, en contraposición con el concepto de “igualdad de oportunidades”, propio del discurso del estado educador, aunque en realidad no era sino la legitimación de las desigualdades. Equidad significaría una política compensatoria: dar más a los que menos tienen. Pero en realidad se distribuyen los conocimientos según la demanda de los grupos poblacionales. Los ideólogos de la Reforma indican que no se necesita dar “de todo a todos” porque hoy esto es mucho, y además no todos lo demandan.

            En verdad la “demanda” de esos grupos está condicionada por el lugar que el sistema capitalista les asigna en lo económico, por lo tanto esta equidad en la distribución de los conocimientos consiste en una legitimación de su posición social. De esta manera también se le quita a la escuela la posibilidad de generar otras demandas, en cuanto al acceso a otros sectores del conocimiento que garantizarían un crecimiento aunque más no sea en lo personal.

            ¿No será todo esto parte de un plan educativo diseñado por los grandes grupos económicos y también en los países centrales destinado a los periféricos, para evitar la movilidad y el cambio social?

 

 

REFERENCIAS:

 

(1)    Tener en cuenta los resultados de las evaluaciones para el Premio Beca Ciudad de Buenos Aires del año 2004. En el Distrito 21 el alumno ganador obtuvo un puntaje de 57,90 sobre 100, habiendo cinco alumnos que sacaron notas por debajo de 40. Es importante destacar que las notas venían bajando en los últimos tres años, también habría que preguntarse sobre la incidencia real de todas las capacitaciones que se han venido llevando a cabo desde hace varios años.

 

 

 

José Forni

Director Escuela Nº 9 – D.E. 21